Su objetivo, evangelizar
Alberto Calderón
El Encuentro de Adolescentes vangelizadores Arco Iris es un Movimiento que, con un método propio, evita que el conocimiento de Cristo se estanque; lo impulsa a seguir para llevarlo al ambiente de cada chico, con la palabra y el testimonio de ellos.
Es un Movimiento de poscomunión, ya que trata de evitar que los chicos que, habiendo hecho su Primera Comunión, se olvidan de seguir preparándose espiritualmente. Encuentro de Arco Iris, al ser un Movimiento, es cambiante, está en movimiento; más que moverse y cambiar, mueve y favorece el cambio de la persona, de la comunidad y del ambiente.
Historia
Arco Iris ya es un Movimiento nacional; fue fundado el 19 de marzo de 1981, por iniciativa del matrimonio Flor y Eduardo Donde, que fueron egresados de Cursillos de Cristiandad en la Ciudad de México. Esta pareja, inquietos por ver que no hab¡a atención a los adolescentes, pensaron en la atención a los chicos, e iniciaron con niños, formando un Movimiento de Cursillos Cristianos Infantiles. Viendo que esto se pod¡a hacer igualmente a imagen de cursillos, comenzaron a trabajar con los materiales propios de Cursillos de Cristiandad. Posteriormente, se dieron cuenta que hab¡a más necesidad de atención a los adolescentes, y comenzaron su trabajo con ellos.
El Movimiento en un principio fue reconocido únicamente como laico, y fue -hasta que se extendió a la Diócesis de San Luis Potos¡-, retomado por el P. José de Jesús de la Mora cuando se le da el reconocimiento de Iglesia; asimismo, el Movimiento comienza a tener sus propios materiales de trabajo.
Posteriormente, el Movimiento fue adquiriendo su caracter¡stica propia y su metodolog¡a de enseñanza del conocimiento de Cristo, con temáticas y dinámicas vivénciales para adolescentes entre los 13 y 18 años.
En 1985, el Movimiento es oficialmente aceptado y reconocido por la Diócesis de San Luis Potos¡, en la persona del Sr. Arzobispo Ezequiel Perea Sánchez, quien consideraba al Movimiento como una obra de la Providencia; el 23 de marzo de 1987, la autorización fue renovada por su sucesor, el Sr. Arzobispo Arturo Antonio Szymansky Ram¡rez.
En San Luis Potos¡, el Movimiento, para evitar confusiones con el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, cambió el nombre y comenzó a llamarse en aquella Diócesis: Movimiento de Encuentros Infantiles Arco Iris (MIE), popularmente Arco Iris. Con este nombre se llevó a otras ciudades de la República.
Fue hasta 1989 cuando se realizó, en la ciudad de Salamanca, Gto., la segunda reunión de reuniones, y la primera de dirigentes nacionales, cuando se le cambió nuevamente el nombre a "Encuentro de Adolescentes Evangelizadores Arco Iris".
En la Arquidiócesis de Morelia, el Movimiento llegó en 1994 a la Parroquia de San Antonio de Papua, de Salamanca Gto., hoy perteneciente a la Diócesis de Irapuato, y posteriormente se extendió a Puruándiro, Pátzcuaro y Morelia. Actualmente, Arco Iris cuenta con 17 Centros en toda la Diócesis, y está en lugares como en Ciudad Hidalgo, Maravat¡o, Zitácuaro, Zacapu, Pátzcuaro, Cantabria, Contepec, Salvatierra, y Morelia. q
Para pertenecer al grupo Arco Iris deben de tener entre 13 y 18 años de edad; el primer paso es integrarse a un grupo parroquial, para irse preparando a vivir el Fin de Semana, que es el punto cumbre del Movimiento, en donde el adolescente vive su encuentro con Cristo, que consiste en un Retiro en donde participan chicos y chicas.
Después del Retiro, se continúa la preparación con las Reuniones de Colores, que se llevan a cabo cada Fin de Semana en los lugares donde las Reuniones de Colores se llevan a cabo en los centros parroquiales, siempre coordinados por el Sacerdote y el matrimonio coordinador. Durante las Reuniones de Colores, se realizan Talleres, se exponen actividades y se efectúa una acción apostólica y social en bien de la comunidad parroquial; asimismo, se tiene la Escuelita de Servidores, que consiste en preparar al adolescente que ya vivió el Encuentro y quiere ser servidor, para preparar a los nuevos chicos. El Postencuentro es el seguimiento o crecimiento, donde el adolescente tiene su crecimiento cristiano a través de rodajes, oasis de oración, apostolados, retiros de reafirmación, retiros de discernimiento vocacional, y también se tienen reuniones periódicas con los papás, para ir llevando a cabo una formación acorde con las necesidades del chico.q
q Evangelizar al adolescente. Para que desde esta edad conozca a Jesús y se prepare a la vida futura. El Movimiento le da un mensaje al adolescente a través del Preencuentro, del Encuentro y del Postencuentro y de la Reunión de Colores.
La finalidad es que desde esta edad empiece a vivir en cristiano, siendo mejor hijo, mejor hermano, mejor estudiante; dando testimonio a sus semejantes en sus ambientes.
q Que se dé cuenta que Jesús está en todo y en todos, ya que el adolescente, desde su Encuentro, comienza una conversión que se le debe alentar y ayudar.
q Evangelizar a la familia. Arco Iris pretende que toda la familia viva un Encuentro y as¡ se una más. Que toda la familia hable un mismo lenguaje, el del amor de Dios, para motivar a los padres a ir a un Cursillo de Cristiandad o a un Encuentro Conyugal, si no lo han vivido; a los hermanos, a que vivan también un encuentro con Dios mediante algún grupo parroquial, y vivan la experiencia que los adolescentes sintieron en el Encuentro.
q Fomentar las vocaciones sacerdotales y religiosas. Encuentros de adolescentes se presta a que haya vocaciones, ya que los adolescentes, mediante el Encuentro, adquieren la experiencia de Dios, y quizá, habiendo vivido esa vivencia, decidan servirle como Sacerdotes o Religiosas.
q Extender el Movimiento de evangelización. Es bueno que los muchachos conozcan a Jesús desde temprana edad. Y puedan ellos compartir la experiencia de vida en otros lugares donde no hay ningún tipo de Movimiento o Grupo.q
Matrimonio Mauricio y Emelia álvarez Huante, encargados diocesanos del Movimiento
Al compartir su experiencia, el señor Mauricio señaló: "El trabajar en el Movimiento me ha ayudado a conocerme más como persona, pero sobre todo conocer mi patrimonio y fortalecer la relación con mis hijos, y tener la oportunidad de educarlos más cristianamente. El trabajar con los adolescentes te da la oportunidad de apoyarlos y orientarlos, y acompañarlos en su crecimiento como personas y cristianos. Gracias los chicos, he podido tener un encuentro más cercano con Cristo".
Por su parte, la señora Emelia comentó: "Para m¡, el haber vivido el Encuentro fue como redescubrir a Jesús vivo en mi vida; pero, sobre todo, me ha dado la oportunidad de crecer como católica, y también me ha dado la oportunidad de madurar en mi matrimonio, de conocer mejor a mis hijos y de poder dar un mejor servicio.
Algo muy valioso que he encontrado en este servicio es que Dios me ha dado la oportunidad de conocer más de cerca de los Sacerdotes, que tienen muchos dones y que nos ayudan a crecer como familia. Trabajar con los adolescentes es entregarse completamente, pero a la vez es muy reconfortante; estoy muy contenta de ayudar a los chicos en este Movimiento, pero sobre todo saber que este servicio es de Dios y para Dios".
Claudia álvarez Huante
Tengo 18 años; llegué al Grupo hace cuatro años, y me ha servido mucho porque he sido mejor cristiana y mejor adolescente. Dentro del Grupo he podido ayudar a muchos adolescentes a seguir más a Jesús y a estar bien con las demás personas. Me ha ayudado también a cercarme a la familia, para estar en unión y estar con Cristo. Durante mi estancia dentro del Grupo, lo más valioso es el poder servir a los demás.
Pablo César Sánchez Silva
Yo entré al Grupo porque me invitaron, y por tener la curiosidad de que era Arco Iris, decid¡ ingresar, y hasta el momento me ha servido mucho, sobre todo en la comunicación con mi familia. Quieras o no, ayuda el venir al Grupo porque te relajas y te sientes a gusto contigo mismo; aparte, te ayuda a ser un mejor cristiano. Yo les dir¡a a los chavos que vinieran, porque, la verdad, vale mucho la pena.
Carla Saret Osuna Guzmán
Tengo 16 años; ingresé al Grupo gracias a que un sábado, al venir a Misa, me di cuenta que exist¡a el grupo. Entonces, mis papás nos ped¡an que asistiéramos a m¡ y a otra hermana; nosotras estábamos un poco rejegas, pero al final nos convencieron y asistimos. Los primeros d¡as estaba sacada de onda, porque no sab¡a de qué se trataba, y aparte, no conoc¡a a nadie; ya luego, comencé a conocer amigas, y cuando viv¡ el Fin de Semana, fue muy padre, porque nos hicieron reflexionar sobre nuestra vida con Dios, con las personas que nos rodean y con nosotros mismos. Me agradé porque me ayudaron a encontrar a mi yo ¡ntimo y darme cuenta de que las cosas tienen un porqué.
Estoy por cumplir un año, y la experiencia ha sido muy satisfactoria, porque he cambiado en el sentido de que trato de ser mejor persona, mejor cristiana, y ahora hago las cosas con consideración y responsabilidad.q
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